Tres hermanos completamente diferentes que se pueden dividir en tres arquetipos que componen a la diáspora venezolana:
  • El que se fue a crecer personal y profesionalmente fuera de nuestras fronteras con el fin de dejar el nombre de nuestro país en alto.
  • El estudiante esperando culminar una o varias metas para salir del país con el fin de nutrirse de conocimiento y regresar para ayudar al país.
  • El que no se quiere ir, porque desde aquí puede hacer más que desde afuera.  
Tres HermanosMaximiliano

El menor de los tres hermanos, tenía 4 años cuando salimos de Venezuela en 1999 después del triunfo de Hugo Chávez. Mi mamá y su esposo decidieron que era un momento oportuno para salir del país y darnos la oportunidad de aprender un nuevo idioma en un país de primer mundo. En agosto, luego de terminar el año escolar, embarcamos el vuelo que cambiaría nuestras vidas. Jamás olvidaré su canto luego de su primer vuelo en avión (por lo menos el primero que pudiera recordar): ¡Llegamos a Miami!

Su amor por Venezuela creció muchos años después. Regresamos en el 2004 y, para él específicamente, el choque cultural fue un shock. La cultura gringa y la venezolana no pueden ser más diferentes. Luego de haber sido criado entre niños gringos en una sociedad muy cuadrada y “correcta”, llegar a Venezuela cambiaría por siempre su manera de ver el mundo.

Ahora está por culminar sus estudios de medicina en la Universidad Central de Venezuela y está preparándose para hacer sus estudios de posgrado. ¿Dentro o fuera de Venezuela? Aún no lo sabe, pero eso no le quita la motivación de querer ayudar a los más necesitados en nuestro país.  

Tres hermanosValeria

Si, soy la del medio. Me fui de Venezuela a punto de cumplir los 9 años. Amé los años que viví allá… conocí gente a la que quiero mucho y con la que aún mantengo contacto. Pero, parte de mi corazón siempre estuvo aquí. Regresé a punto de cumplir los 15 años y el primer año de adaptación no fue fácil. Pero jamás podré describir con palabras el sentimiento que me abrumó en el aeropuerto de Maiquetía cuando, después de tantos años, pude abrazar a mi familia, especialmente a mi papá.

Estudié Comunicación Social en la UCV y me he dedicado a trabajar en varias ramas de mi profesión.  Sin duda, mi carrera me encanta pero ciertas ramas me atraparon y guiaron hasta este punto de mi vida: la producción de radio, la redacción y el marketing digital. La formación que me ofreció el equipo de Onda la Superestación es la razón de mi pasión y amor a la producción radial.  

Le debo mucho a mi país. Quiero viajar y conocer más del mundo, pero este es mi hogar. Aquí en Venezuela es que quiero casarme, criar a mis hijos y hacer mi vida aquí.

Tres HermanosGeorgeana

La hermana mayor… ella se fue cumpliendo los 14 años y se dedicó a ser la mejor en todo, especialmente su pasión, el arte. Se graduó de una prestigiosa escuela en Estados Unidos a la que las dos atendimos. Era una escuela “Magnet”, una escuela pública que ofrece instrucción especial y programas no disponibles en otros lugares, diseñados para atraer al cuerpo estudiantil más diverso de todo el distrito escolar.

Se especializó en las artes visuales y yo en la comunicación. Desde pequeñas siempre estuvimos claras de nuestras vocaciones. Su camino la llevó a graduarse de Parsons School of Design y a trabajar para prestigiosas casas de diseño de moda como Calvin Klein, Mercedes Castillo y Altuzarra.

Los tres hermanos hemos decidido juntar nuestras vocaciones en un proyecto que tenga un solo fin:

Enaltecer la cultura venezolana, sus raíces, sus inicios y demostrar que a pesar de la crisis que atraviesa nuestro país… no todo está perdido.

No hay duda de que hoy se viven cosas espantosas en el país, las buenas noticias en nuestros periódicos son escasas y la esperanza de los que quedamos y los que se han ido está por acabarse.

Este blog y podcast son ese faro de luz que entre la tormenta los guiará a casa. Nuestro propósito es llegar a todos los venezolanos, especialmente los que se fueron. Para que sepan que, si algún día deciden volver, aquí quedamos muchos haciendo país, esperándolos con los brazos abiertos… y si deciden quedarse, que nunca olviden la tierra que los vio nacer, dejando siempre en alto el nombre de nuestro país.

Mi tierra.

Nuestra tierra.

La Tierra Tinta.